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Los xenobots o «robots vivos» creados a partir de células de rana vivas.

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Un equipo de científicos estadounidenses ha logrado reorganizar células vivas, obtenidas a partir de embriones de rana, para crear un sistema orgánico funcional completamente nuevo. Bautizados como xenobots, son capaces de moverse, explorar el entorno y regenerarse a sí mismos en caso de sufrir daño. Se trata de la primera vez que los científicos logran «diseñar máquinas completamente biológicas partiendo de cero», según han explicado sus creadores. Los detalles de su trabajo se publican este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los robots, de una anchura de tan sólo un milímetro, fueron diseñados por el superordenador Deep Green de la Universidad de Vermont, para después ser ensamblados y desarrollados en el Laboratorio de Biología de la Universidad de Tufts, en Massachusetts.

En la primera fase se utilizó un algoritmo de inteligencia artificial capaz de generar y simular miles de diseños, hasta encontrar el candidato óptimo para conseguir la estructura y características deseadas. Imitando la selección natural, las versiones menos eficaces se descartan, mientras que las más rápidas se modifican y mejoran. «Utilizamos un algoritmo evolutivo, un programa informático que crea robots en un mundo virtual con formas y patrones aleatorios, a partir de dos tipos de células: piel y músculo cardíaco», explica Josh Bongard, responsable del Laboratorio de Morfología, Evolución y Cognición de la Universidad de Vermont.

En una segunda etapa, el equipo del Centro para la Biología Regenerativa y Procesamiento de la Información Morfológica de Tufts, transfirió esos diseños in silico -es decir, creados por un algoritmo- a células vivas. Se partió de células madre obtenidas de embriones de ranas africanas, en concreto de la especie Xenopus laevis, de ahí el nombre de xenobots.

Para ello emplearon herramientas y un pequeño electrodo de precisión, para modificar y unir las células hasta reproducir el diseño que había generado el superordenador. «Las células musculares palpitan, así que dependiendo de la forma que le demos al robot, podremos conseguir un movimiento más rápido o más lento», añade el investigador.

 

Lee la noticia completa en el siguiente enlace: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2020/01/13/5e1ca7a5fc6c8394698b4591.html

 

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